
Mas o menos este finde pensaba contarlo. La verdad es que pensaba compartir con vosotros otra cosa muy diferente, pero creo que me sentará bien.
Mas o menos este finde pensaba contaros que
Herrdoktor y la
Maettra iban a ser papas. Le llamabamos Chispa, pq no era nombre ni de chico ni de chica, aunq el
Datil decía que era un poco cursi (el proponía
Bichito, en fin)
Pero eso era hasta hace justo hoy una semana. Parece ser que Chispita no era viable (palabras técnicas) y así empezó el peor fin de semana de toda mi vida.
Ingresamos en la clínica para todo el proceso. Medicacion, ayuno, anestesia, legrado, despertar de anestesia y el domingo a casa. Así de rápido se cuenta algo que realmente resulta horrible. La perspectiva de la vida desde una silla de ruedas es realmente diferente. Y desde una camilla camino al quirofano, mas aun.
No duele (a mi no me dolió, tanto), porque creo que cuando tienes un agujero en el alma, que era como me sentía en ese momento, el dolor físico queda en un segundo, tercer o cuarto plano. Se puede llorar aunque cierres los ojos, la pena necesita salir.
Y ahora no es cuestion de asumirlo, creo que eso lo conseguimos a los 5 minutos. No es cuestion de plantearse pq nos ha pasado a nosotros o si es nuestra culpa, pq creo que eso no lo llegamos a hacer en ningun momento. Ahora lo que tenemos que conseguir es cerrar ese agujero, cicatrizar esa pena que nos ha quedado, pero que lograremos si no olvidar, al menos dejarle un rinconcito muy pequeño.
Si en algun momento he podido dudar de mis ganas de ser mamá, os aseguro que tal vez sea lo unico positivo de todo esto. Ya no tengo dudas. Así que en cualquier momento estamos dando una alegría (hasta puede que aun consiga llegar con barriga a la boda del
Datil y
Loe)
Ah, y ya tenemos nombre. Est@ se llamará DOS
Etiquetas: personal, terremoto